Rumbo a la Isla del Tesoro

| 22.03.2019

Ayuda a Jim a encontrar el famoso tesoro de Long John Silver. ¡Supera peligrosas trampas en tu aventura por encontrar el botín! Desembarca en una isla tropical llena de acción y misterio en Rumbo a la Isla del Tesoro, una gran aventura repleta de emoción. ¿Lograrás dar con el escondite del tesoro?

A la izquierda del cañón hay una viga y una cuerda que amarra un encendedor apagado, cogemos la estopa del inventario y clicamos en el encendedor, cogemos el mechero y le damos fuego, cogemos el encendedor y lo aplicamos sobre el punto de encendido parte baja del cañón para que el cañón se dispare. Así pasaron las cosas hasta el día siguiente del entierro de mi padre. Y se calló de pronto, como si recordara algo. También conozco al ciego. Qué hermoso es ser joven y tener diez dedos en los pies, tenlo por seguro. Desmontamos el sextante y obtenemos un vernier , un espejo pequeño y lentes. Ahora bien, no me engaño, allí viene el camarada Bill con su anteojo bajo el brazo, bendito sea su viejo arte que me permite reconocerlo. Estoy admirado de cómo se ha puesto incondicionalmente a mi servicio, lo que por cierto he de decir ha sido secundado por todo el mundo en Bristol, desde el instante que sospecharon nuestro puerto de destino Solamente una vez sufrió un verdadero enojo, lo cual sucedió poco antes de su triste fin, en ocasión en que la salud de mi padre estaba ya declinando en una pendiente, que acabó por llevarlo hasta el sepulcro. Clicamos sobre las cuerdas y vemos venir un agarre de tirolina , que cogemos. Flint era otro, y el ron se lo llevó en Savannah. Bajamos el sendero y miramos a la derecha, encima de la piedra cogemos un paquete envuelto en hule. Un instante después el camino torcía, y perdí de vista mi casa.

Pero el caso es que me doy por enterado de todas sus inquietudes y estoy dispuesto a tomar las disposiciones que usted desea; pero me temo que nuestras relaciones no entren en el mejor camino. Cogemos la mezcla y la echamos en el molde vacío, lo que nos da cajas de modelado. El olor del océano y la brea eran nuevos para mí. Ahora bien, no me engaño, allí viene el camarada Bill con su anteojo bajo el brazo, bendito sea su viejo arte que me permite reconocerlo. Abrimos la ventana para ver al loro de John Silver, que nos trae un documento entre sus patas, cogemos el documento y lo leemos porque trae información interesante. Pero sucedieron dos o tres cosas, antes de alcanzar el término de nuestro viaje, que debo relatar. Era un hombre alto, fuerte, pesado, con un moreno pronunciado, color de avellana. Prosigamos: afirma que no le gusta la tripulación. En Portobello, cuando el rescate de los famosos galeones de la Plata. A la izquierda del cañón hay una viga y una cuerda que amarra un encendedor apagado, cogemos la estopa del inventario y clicamos en el encendedor, cogemos el mechero y le damos fuego, cogemos el encendedor y lo aplicamos sobre el punto de encendido parte baja del cañón para que el cañón se dispare. John Silver "el Largo" ha desenterrado también a un hombre muy competente para segundo, que se llama Arrow. Era muy alto y daba impresión de gran fortaleza, su cara parecía un jamón, y, a pesar de su palidez y cierta fealdad, desprendía un extraño aire agradable.

Ahora hay que tratar de averiguar quiénes son los marineros leales. Pero, en cuanto a esto, pronto iba a convencerme, porque Silver dio un ligero silbido y un tercer personaje se acercó y se sentó con ellos. Ahora estamos sobre un camino al otro lado del río. Cogemos la tirolina reparada, clicamos en las cuerdas y Avanzamos un clic, pero una trampa nos detiene, no pasa nada, clicamos dirección a la verja y allí aparecemos. Clicamos en la cascada y entramos en el refugio, y echamos el agua en el cubículo cilíndrico. No cabía en mí de contento; si alguna vez he mirado a alguien con desprecio, fue al viejo Tom Redruth, que no hacía sino gruñir y lamentarse. En aquel mismo instante uno de los parroquianos que estaba en el fondo de la taberna se levantó como alma que lleva el diablo y escapó hacia una de las puertas. Era un hombre alto, fuerte, pesado, con un moreno pronunciado, color de avellana. Se va a enterar Pepita. Si hubiera pasado en mis buenos tiempos, le habría echado el guante de prisa, lo hubiera trincado, y de un manotazo Después se fue hacia su cocina.

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Rumbo a los siete mares (La isla del tesoro: el Musical, Insomnio Teatro)


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Flint era otro, y el ron se lo llevó en Savannah. Ya era hora, diréis. Pero sucedieron dos o tres cosas, antes de alcanzar el término de nuestro viaje, que debo relatar. Aunque yo no puedo ver, puedo oir, sin embargo, hasta el movimiento de un dedo. La tripulación descansaba; yo me dirigía hacia mi litera, cuando de pronto sentí ganas de comerme una manzana. En aquel mismo instante uno de los parroquianos que estaba en el fondo de la taberna se levantó como alma que lleva el diablo y escapó hacia una de las puertas. El Rumbo a la Isla del Tesoro estaba allí, tal como lo habíamos dejado, con sus ojos abiertos y un brazo echado hacia fuera. Vemos al pirata atrapado en la red, aunque queremos hablar con él no sirve Word Mojo Gold nada, pero podemos coger una llaveque cuelga de sus pantalones. En el suelo, muy cerca de la mano del difunto me encontré en el acto un disco pequeño de papel, ennegrecido de un lado. Que pase. El viento Youda Farmer 3: Temporadas las velas. Pardiez, voto a bríos! Volvemos a hablar con Morgan. Capítulo 12 - Consejo de guerra Se produjo un gran tumulto a bordo. Pero todo apresuramiento era vano.

Aparecía jorobado como bajo el peso de años ó enfermedad terrible y vestía una vieja y andrajosa capa marina con capuchón, que le daba un aspecto positivamente deforme y horroroso. Y estrechó mi mano con la suya, grande y firme. Un piloto ha de saber el respeto debido a su cargo A la derecha veremos un manojo de ramas secas, las lanzamos al lago para que sirvan de pasarela tantas veces como nos convenga. El doctor precisó ir a Londres en busca de un médico que se hiciera cargo de su clientela; el squire estaba muy atareado en Bristol; y yo permanecí en su mansión bajo los cuidados del viejo Redruth, el guardabosques, que no me dejaba ni a sol ni a sombra; pero los sueños de aventura, de lo que pudiera sucedernos en la isla y de nuestro viaje por mar, bastaban para llenar mis horas. Cargamos el cañón con la bola que llevamos en el inventario. Hizo un movimiento para ponerse en pie, pero no creo que le quedara ya fuerza suficiente en el cuerpo para realizarlo. Hasta aquí hemos seguido las instrucciones del mapa de Long John, pero ahora nos da nuevas instrucciones en forma de nota dentro del cofre. Ahora cruzamos la puerta bajo la inscripción y subimos hasta la guarida de los piratas. Esto me devuelve mi juventud. El rugido de un animal nos pone los pelos de punta. El muerto estaba allí, tal como lo habíamos dejado, con sus ojos abiertos y un brazo echado hacia fuera.

Avanzamos por la izquierda hasta llegar a la reja. No podemos, por el momento, hacer nada. Aunque yo no puedo ver, puedo oir, sin Rumo, hasta el movimiento de un dedo. Cogemos el modelo hemisférico y lo colocamos en el palito central. Qué raro Tesoroo no sepas de qué hablabais. Así que yo Trucos o Tratos Giramos la rueda grande y ponemos la cabeza del conejo frente al símbolo 1 punto de la pequeña, de manera que uno mire al otro. Y ahora me espera en cierto sitio. Cogemos un molde vacío, justo encima Amazing Pyramids la mezcla y lo colocamos sobre el modelo hemisférico del centro de la mesa. Hasta aquí hemos seguido las instrucciones del mapa de Long John, pero ahora nos da nuevas instrucciones en Tesoroo de nota dentro del cofre.


Комментариев: 11 на “Rumbo a la Isla del Tesoro

  1. Meztisho

    Damos media vuelta y nos dirigimos a la gruta de la muerte. Al llegar arriba descubrimos la bandera negra de los piratas. Andaba yo paseando por el muelle, cuando, por pura casualidad, entablé conversación con él. Aquella era la segunda muerte que yo veía y el dolor de la primera estaba todavía demasiado reciente en mi corazón.

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  2. Vutilar

    Cogemos la mezcla y la echamos en el molde vacío, lo que nos da cajas de modelado. Debemos encontrar sal a toda costa, ya que a los carneros les encanta la sal. Cuando se hubo sentado en el borde de la cama se detuvo un poco y luego murmuró: —Ese Doctor me ha hundido Y estrechó mi mano con la suya, grande y firme. Eso lo hubiera hecho England.

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  3. Kiganris

    Espero que se entienda bien. Miramos al suelo, en la parte izquierda y cogemos un puñado de arcilla seca. Y ahora—añadió cuando su orden estaba ejecutada—tenemos que buscar la llave de eso, y ya veremos quien es el que lo coje.

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  4. Madal

    Se le conoce principalmente por ser el autor de algunas de las historias fantsticas y de aventuras ms clsicas de la literatura juvenil, La isla del tesoro, la novela histrica La flecha negra y la popular novela de horror El extrao caso del doctor Jekyll y mster Hyde. Como el Cassandra, que nos trajo a todos salvos hasta nuestras casas desde Malabar, cuando England raptó al Virrey de las Indias. Y también este segundo fue dado con toda el alma.

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  5. Shaktiktilar

    Lo vi en cuanto te eché la vista encima, y voy a hablarte como a un hombre. Después se fue hacia su cocina. Ahora podemos bajar a la playa. Cogemos el molde lleno y lo colocamos sobre el otro molde lleno, encima de las piedras.

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  6. Shak

    Las velas y largadas restallaron con el viento del amanecer y casi de inmediato los barcos fondeados y la tierra empezaron a alejarse, y antes de que, rendido, me tumbase para gozar de ese ensueño, la Hispaniola abrió su travesía hacia la Isla del Tesoro. Era admirable verlo cómo atendía a sus guisos apoyando el pie de la muleta contra un mamparo, lo que le daba el mejor sostén ante el bandear de la goleta. El señor Trelawney, que es un caballero generoso como ya todos habéis comprobado, me ha pedido mi opinión sobre vuestra conducta en esta travesía y he podido informarle con placer que todo el mundo a bordo, sin excepciones, ha cumplido con su deber a mi entera satisfacción.

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  7. Kazrak

    Desde luego es algo muy a propósito, de veras que sí. El doctor pareció inquietarse, pero se dominó al instante. Y tercer punto: no todos los marineros son desleales.

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  8. Vudolkis

    Los estibadores y los aparejadores no mostraban mucho entusiasmo por su trabajo, pero afortunadamente todo se ha resuelto. Os conozco. Aquella colina que hay al norte se llama el Trinquete; hay tres montes en fila hacia el sur: Trinquete, Mayor y Mesana. Pero me bastó mirar al hombre que tenía delante para alejar mis sospechas.

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  9. Akibar

    Y fue entonces, a poco de atardecer. Recordemos que el fuelle tiene un agujero: hay que repararlo. Era un hombre alto, fuerte, pesado, con un moreno pronunciado, color de avellana. En cuanto al señor Arrow, lo creo un hombre honrado. Yo no tenía dudas de que Silver era el mejor compañero que yo podía desear.

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  10. Migore

    Se nos acercó con una amplia sonrisa y remedando perfectamente el andar marinero. No le daba vergüenza confesarlo. Cargamos el cañón con la bola que llevamos en el inventario. Secuencia narrada por Jim.

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  11. Voramar

    Se llama John Silver, el Largo, y le falta una pierna; pero esa mutilación es la mejor garantía, puesto que la ha perdido en defensa de su patria sirviendo a las órdenes del inmortal Hawke. Ahora asociamos las dos poleas con la cuerda larga, lo que nos da un aparejo. El timonel miraba la arboladura y silbaba por lo bajo una canción; sólo se escuchaba el sonido de ese silbido y el chapoteo del agua cortada por la proa y que barría el casco de la goleta. La expresión de su rostro no era tanto ya de terror como de mortal y angustiosa agonía. Ya lo veréis.

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